Perdona amor mío...
nada tengo para darte
razón tienes si al amarte,
te traigo el corazón vacío.
Me he hecho dueño;
de tus primaverales detalles
de tu elegancia en las calles,
tus divinidades y tus sueños.
Mi sed de hombre;
compró tus quimeras iluciones
las letras de aquellas canciones,
que a veces no tenían nombre.
Perdona amor mío...
pero nada tienes que darme
me basta si puedes amarme,
me basta tu corazón bravío.
Mas quiero seas la dueña;
de todo lo que tus ojos no ven
riquesas de un hombre de bien,
de todo lo que una mujer sueña.
FEDERICO DE LA MAR
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